Cuentan hermosas historias,
De una cruzada aun sin narrar,
Que no retienen ya muchas memorias,
Mientras corría el ciervo en su galopar.
Hallábase frío y marchito su corazón,
Pues en su alma existía un gran pesar,
Que provocaba en su esencia gran desazón,
Mientras por su bosque comenzaba a caminar.
Grandes poderes un dios le había otorgado,
Y muchos siglos el ciervo vio pasar,
Mas nada ya calmaba su espíritu desconsolado,
En su eterno camino de siempre errar.
El caminante solitario entonces lo llamaron,
Aquellos que a los ojos lo consiguieron mirar,
Mas todos ellos se aterraron,
Pues el ciervo odiaba a la humanidad.
Muchos bosques ellos habían exterminado,
Y el ciervo ahora no podía olvidar,
Todo aquello que se había matado,
Ahora solo era capaz de odiar.
Mas una tarde se levanto el gran cérvido,
Para continuar su pesado caminar,
Contando triste las hermosas estrellas,
Mientras el bosque veía abandonar.
Errante caminaba entonces el ciervo,
Y tuvo de repente un encuentro especial,
Pues en una caravana de humanos,
Se apresaba un unicornio de hermosura sin igual.
Monto en cólera el poderoso ciervo,
Odiando aún más a la humanidad,
Al ver apresado a aquel hermoso unicornio,
Privado para siempre de su libertad.
Huyeron cobardes todos los hombres,
Y el unicornio quedo liberado,
Mas el ciervo sintió grandes honores,
Aquel unicornio calmaba su dolor generado.
Más no quería vivir el unicornio,
Pues último era ya de su especie,
Ansiaba encontrar su inmortal refugio,
En la paz que le otorgaría el olvido.
Desalmado el triste ciervo,
Ansiaba encontrar el amor querido,
Pensando en ese unicornio hermoso,
Como aquel ser daría amor a su destino.
Pero marchase entonces el unicornio,
Dejando a un solo y triste ciervo,
Pues él no era de su misma especie,
Su destino era quedar solo y muerto.
Más no desistió el divino ciervo,
Contentándose con acompañar al unicornio,
Cabalgando en el viento y sobre las aguas,
Buscaba siempre incansable el cérvido.
Al final encontró a la hermosa unicornio,
Que le reprocho su persecución gradual,
Pero entonces juro el gran ciervo,
Que la protegería hasta el final.
Buscaron juntos por todo el mundo,
Cruzando tierra y extenso mar,
Buscando a otros unicornios,
Que pudieran calmar la soledad.
Mas una perversa criatura,
Originaria de un infernal mal,
Ansiaba erradicar al unicornio,
Para ver a su especie exterminar.
Llamado era el gran demonio rojo,
Dios de la ira y el fuego.
Deseaba exterminar al unicornio,
Para conseguir con su sangre una vida inmortal.
Huyó entonces la asustada unicornio,
Ansiando no sentir aquel perverso fuego,
El ciervo quedó entonces rezagado,
Incapaz de seguir su camino incierto.
Al final llego la desgraciada tragedia,
Al final llegó el maldito momento.
En que el gran demonio atrapó a la unicornio,
Y ambos entonces en una lucha cayeron.
Pero gran poder tenía el demonio,
Y comenzó a destrozar al unicornio.
Y en los llantos de agonía y dolor,
El ciervo entonces se guió.
Fiel y constante comenzó a galopar,
Y con el bosque de la lucha consiguió dar.
Encontrando al demonio vil y traidor,
Apunto de dar muerte al unicornio.
Se enfrentó a el entonces el gran ciervo,
Y el poder de su dios entonces despertó.
Una magia antigua y poderosa,
Al gran demonio entonces retó.
Las horas pasaron y ambos quedaron derrotados,
Destrozado el gran ciervo se dejó caer entonces,
Viendo cumplido su juramento,
Conseguido el conservar la vida del unicornio.
Y aquella hazaña abrió los ojos del unicornio,
Que entonces deseó amar a aquel fiel ciervo,
Mas su vida se le escapaba,
Se apagaba la luz del hermoso cérvido.
Fue entonces cuando el ciervo recordó,
Cual era su verdadero y antiguo pasado,
Su hermosa figura se transformó,
Y dejó de ser aquel misterioso ciervo.
En un unicornio el se transformó,
Recuperada ya su olvidada memoria,
Y ante la unicornio el se mostró,
Viendo como ella ahora lloraba.
Una lágrima de su triste rostro se asomó,
Viendo que ahora encontraba lo que siempre buscó,
Mas en un momento que se le escapaba,
Finalmente su vida se esfumó.
Ese día la tristeza del unicornio fue trascendente,
Tanto que el cielo la sintió en su noche resplandeciente,
Entonces el cielo también lloró en forma de agua,
Y desde entonces cuando a la unicornio recuerda,
Riega los hermosos bosques con su tristeza.
Trovador de Sentimientos.